Hace cien años, la idea de una entidad financiera
que aspirase a desarrollar, con intensidad,
acciones sociales, era una utopía. Sin embargo,
las nuevas ideas, la cercanía con nuestra gente,
han ido definiendo progresivamente lo que somos
desde que iniciamos nuestra andadura en
1910. En este largo viaje hemos trascendido la
relación con el cliente, vinculando nuestro destino
al de una sociedad y su voluntad de conseguir
que pequeños proyectos se fueran haciendo
grandes. Nuestros logros han sido posibles gracias
a que, cada oficina de cada barrio, de cada
pueblo, por modesta que sea, es un observatorio
de lo que somos, de nuestras necesidades.
Los primeros pasos ya hablaban de una fuerte
vocación social y de una sensibilidad hacia
los sectores más desfavorecidos, que ha quedado
escrita en nuestro ADN. La Obra Social y Cultural
de CajaCanarias ha sido también, durante más de
medio siglo, semillero de los proyectos que muchos
escritores, pensadores y artistas han ido dejando
para trazar el mapa de lo que somos, de los hechos
culturales que nos explican. Nuestra labor de
acompañamiento nos ha per mitido estar cerca de
las manifestaciones culturales que han sido motor
del progreso social. Fuimos pioneros a la hora de
poner en marcha Espacios Culturales, en los años
ochenta, que se abrían a múltiples actividades artísticas;
y en crear a finales de los sesenta la primera
red de Salas de Arte y Bibliotecas Públicas de Canarias.
Hicimos realidad las Fundaciones Fyde y la
Fundación Cristino de Vera, dedicada esta última
a uno de los pintores más singulares de nuestra tierra.
La promoción de certámenes literarios (Benito
Pérez Ar mas de novela, Pedro García Cabrera de
poesía, e Isaac de Vega de relato corto), científicos
(Agustín de Bethencourt), musicales (María Orán)
audiovisuales (Manolo Villalba) o artísticos (Manolo
Millares), alguno de los cuáles han superado
los treinta años de andadura, son un claro ejemplo
del compromiso de la Obra Social y Cultural de
CajaCanarias con nuestra sociedad.
Tras estos cien años de historia, nuevos retos siguen
moviéndonos a abrir horizontes de expectativas
y de compromiso, de reflexión y de plasmación
de obras y proyectos que abarcan la realidad social
y cultural de Canarias. Especialmente desde el espíritu
y la sensibilidad solidaria y medioambiental.
No debemos dejar que la urgencia de este tiempo,
la velocidad con la que pretendemos agotar los
días, nos haga perder la vista del horizonte. Cuando
las necesidades de una persona forman parte
de la esfera de tus preocupaciones, sus necesidades
son las tuyas. Esa ha sido la mayor virtud de todas
las mujeres y los hombres que han hecho posible
este viejo sueño. Formamos parte de una sociedad
con un capital humano extraordinario que mira
hacia delante y que, por encima de las dificultades,
sabe que lo mejor está por llegar. Cumplimos cien
años y seguimos creyendo que los sueños siguen
siendo la fuerza capaz de mover el mundo.
Álvaro Arvelo Hernández
Presidente de la Caja General de Ahorros de Canarias
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