"Sin título", 1979, de Santiago Santana (Gran Canaria, 1909 – 1996)
La mujer con la piel curtida por el sol, robusta y de ojos cerrados que denotan el cansancio de los quehaceres diarios e ignoran al espectador, sintetiza la esencia del arquetipo de la campesina isleña y constituye el eje central de su iconografía, vislumbrado desde finales de los años treinta.
De su delicada paleta emana la luz natural, trasmisora de una cálida sensación de paz y recogimiento. A través del dibujo y de su concepción volumétrica se establecen evidentes similitudes con Cézanne, cuya obra conoció en París.